Gracias por todo, maestro

Esteban de las Heras Balbás (San Martín de Rubiales, Burgos, 1945), uno de los nombres de oro del periodismo granadino,
falleció ayer en Granada a los 80 años. Fue subdirector de Ideal, director de la Hoja del Lunes y presidente de la Asociación de la Prensa de Granada. Esteban era periodista. Un gran periodista. Y nos enseñó a unos cuantos qué quiere decir ser periodista. Fue mi jefe, mi maestro y mi gran amigo, y parte de mi formación se la debo a él y a Rafael García Manzano. Siempre he mantenido que los obituarios, más allá de que permiten conocer mejor a la persona, deben escribirse en vida de quien nos deja, al menos cuando se trata de una persona a la que quieres y respetas, porque de lo contrario se convierten en una suerte de presunción que intenta elevar más a quien escribe el panegírico que al homenajeado que lo protagoniza.

Esteban, periodista e historiador, realizó sus estudios en Madrid y comenzó sus prácticas en Ideal en 1971. No mentimos si le
definimos como alma y motor de la redacción del rotativo granadino en la década de los 70, 80 y 90, y maestro de periodistas. Fue galardonado con los premios Pedro Antonio de Alarcón y Seco de Lucena por la Asociación de la Prensa de Granada.

Esteban era una persona muy inteligente, imprevisible, peculiar, divertido y buena persona, característica esta última esencial
para ser buen periodista, al menos según me enseñaban en aquella época los más viejos del oficio. Esteban nos cuidó y nos dio a cada uno lo que él creía que necesitábamos. Sé que mis compañeros de la época saben de lo que hablo. Y sé que todos tenemos buenos recuerdos de él. Estoy seguro de que Esteban ha dejado muy pocos enemigos. Su idea de periodismo era muy simple: dar noticias, sin más pretensiones.

Lo demás, aunque no lo decía, era superfluo. No sé cuántos periodistas tienen el respeto de los colegas, pero en el caso de
Esteban estoy seguro de que se lo ganó. Y, pese a esto, nunca presumió de nada. Me recordaba ayer mi amigo Antonio Mora,
otro colega, que «Esteban era un periodista de raza y oficio».

Seguro que los compañeros y amigos en nuestras reuniones de los jueves a mediodía en el Chikito le recordaremos con un
buen vino de la Ribera del Duero. A él le gustaría. Echaré de menos su artículo de los domingos en las páginas de opinión
de Ideal, donde siempre mostraba su gran sabiduría literaria.

Mi más sincero pésame a su viuda, Mercedes, a sus hijos Ignacio, Javier, David y Mabel y a sus nietos. Gracias por todo, maestro y amigo. Descansa en Paz.

Justo Ruiz, periodista y miembro de la junta directiva de la APG

Haz click para ampliar la imagen