La APG afianza sus premios anuales en una gala en la que pide “un periodismo de calidad”

La celebración quedó empañada por las muertes de varios compañeros, así como del concejal Juan Ramón Ferreira y el accidente ferroviario de Adamuz

La Asociación de Periodistas de Granada (APG) ha celebrado este jueves en el Auditorio de Caja Rural de Granada su gala anual para entregar los premios de periodismo, que alcanzan su cuarta edición, convertidos ya en una fecha fija en el calendario y un motivo de celebración para ese “periodismo de calidad” que reivindicó en su discurso Andrés Cárdenas, presidente de la Asociación, quien también aprovechó la oportunidad para defender el asociacionismo y llamar a los más jóvenes a sumarse a las filas de la asociación, inmersa en un proceso electoral para renovar la directiva.

La celebración, pese a todo, ha estado empañada este año por la muerte, reciente, de José María Guadalupe y Esteban de las Heras, compañeros de profesión, así como del concejal de la capital Juan Ramón Ferreira y todas las víctimas del triste accidente ferroviario de Adamuz. Por todos ellos se guardó un minuto de silencio durante la gala y se les tuvo en recuerdo durante del presidente, quien tirando de su peculiar humor reconoció “la putada” que supuso su pérdida en el patrón de los periodistas. “Por cojones tendrán que hablar de nosotros”, puso en boca de sus compañeros.

De Guadalupe, Cárdenas destacó su faceta política, pero también periodística, dirigiendo RNE durante varios años y su papel al frente del gabinete de prensa de Puleva. Sobre De las Heras, reconoció como estuvo, y estará, en el ADN de Ideal, un periódico del que fue subdirector y en cuyas páginas vaticinó que “la batalla a partir de ahora se presume complicada y larga, ya que de momento prima la sumisión tecnológica frente al pensamiento libre, los algoritmos por encima del sentido común y la frivolidad frente al criterio”.

Esa sumisión tecnológica es uno de los retos, ya conocidos, que atraviesa el sector y que marcará el futuro del periodismo en los próximos años. Un futuro que deberá ser capitaneado por las nuevas generaciones de forma conjunta, de ahí el mensaje claro de Andrés Cárdenas, quien pidió a las nuevas hornadas de periodistas que se sumen a la APG: “Soy consciente de que hoy día la moral de los periodistas más jóvenes está por los suelos. Por eso creo necesario más que nunca que siga existiendo un colectivo que, al menos, tenga presencia en la sociedad y alce la voz para decir que aquí estamos todavía, que somos necesario”.

Fuera de las reivindicaciones, los protagonistas de la noche fueron, sin duda, los premiados.

Julio Grosso recibió el premio Defensor de Granada por sus trabajos, publicados en Ideal, sobre el audiovisual de la provincia de cara a los Goya en la ciudad el pasado año. En su discurso, el responsable de Film in Granada reconoció la ironía de ser gaditano y no «granadino de nacimiento», pues llegó a Granada a estudiar Bachillerato, y desde entonces se convirtió en un enamorado de la ciudad. Ello pese a que estudió Ciencias de la Información en Sevilla, ciudad que dejaba todos los fines de semana para volver a su Granada.

Radio Nacional fue su primera experiencia con la profesión, como él mismo relató, y allí aprendió de grandes periodistas de la época, a la que agradeció sentar sus bases profesionales. ABC fue su siguiente parada laboral, una época de la que recordó la ilusión de leer, al día siguiente, sus textos en la prensa escrita.

A partir de ahí comenzó una ida y venida por varios medios, que terminó en lo que él pensaba que sería su destino final, Sevilla, a donde le ataba el amor, pero el destino tenía otros planes y acabó recalando en la Diputación de Granada, de donde llegó su trabajo actual en Film in Granada, labor que combina con su trabajo en el periódico Ideal, dos caminos que se cruzaron en la serie de reportajes que le valieron el premio.

Fernando Díaz de la Guardia ya tiene en su casa el premio Constantino Ruiz Carnero por el espíritu de lucha que transmite con su proyecto Imbatibles, que recogió de manos de su “maestro” Antonio Rodríguez y que dedicó a su madre por encima del resto de compañeros.

«Es un premio que significa mucho para mí porque viene de mis colegas», arrancó De la Guardia, quien tuvo recuerdos para quienes estuvieron en sus inicios, como Agustín Martínez, también directivo de la APG, de quien recordó las juergas que vivieron juntos, con consecuencias diferentes para cada uno al día siguiente.

De Antonio Rodríguez, «el mejor periodista que he conocido», aprendió la versatilidad de la radio. A él le agradeció la riqueza de la narración deportiva y las «collejas cariñosas» de sus primeros pasos.

Fernando Díaz de la Guardia recoge el premio de manos de Antonio Rodríguez (Foto: Lucía Rivas)


Ramón Ramos , primer director de Granada Hoy, se llevó el Premio Luis Seco de Lucena de manos de Agustín Martínez. Tras el aplauso del público, Ramos destacó el ‘gesto’ del jurado por unir su nombre al de un grande del periodismo granadino como Luis Seco de Lucena y el resto de galardonados.

Citando a Di Stefano cuando dijo «no me lo merezco, pero lo agarro», Ramos aceptó el premio de la APG aunque consideró no ser digno de él y que entendió «compartido con los amigos y compañeros» que le han acompañado durante su vida profesional. «Es lo mejor que nos llevamos», dijo el premiado.

Tuvo recuerdos también Ramos para Esteban de las Heras, quien fue redactor jefe suyo y que él usó para reivindicar la figura de una persona «omnipresente y omnisciente en la redacción», dijo antes de que las lágrimas trataran de salir.

Ya en un ámbito más mundano, el periodista entonó un mea culpa al asegurar que entró en una época excelsa del periodismo, pero deja la profesión en un momento de vacas flacas, una situación que deberá tener algo de culpa precisamente esa generación. «Nos usaron como infantería cuando nuestra función era de cascos azules», afirmó durante su discurso.

Ramón Ramos y Julio Grosso tras la gala (Foto: Lucía Rivas)

El premio Manuel Torres Molina, centrado en la labor de los fotoperiodistas, fue este año para Juan Ortiz, Orfer, quien lamentó, en broma, tener que ponerse una corbata para la gala, pero también reconoció la gran satisfacción que le ha reportado su profesión.

Agradeció el premio a sus compañeros, fundamentales en una profesión donde los horarios hacen muy difícil compaginar la vida personal y profesional, y los otros periodistas se convierten casi en una segunda familia. Pese a todo, Ortiz no ha descuidado su familia, y ellos lo demostraron cuando sus nietas subieron al escenario para acompañar al abuelo en su gran noche.

Apoyo a Granada 2031

Durante la noche, también hubo un momento para mostrar el apoyo de la Asociación de Periodistas a la candidatura de Granada para ser Capital Europea de la Cultura 2031, un proceso que entra ya en su recta final y en breves fechas se conocerá si finalmente se encuentra entre los candidatos definitivos.

El proyecto, impulsado por Juan Ramón Ferreira, cobra ahora una nueva dimensión tras su falta, y Jorge Saavedra, primer teniente de alcalde de la capital, no pudo evitar recordar “los que nos faltan hoy” al tomar la palabra tras los premiados. Reconoció el honor de tomar el relevo de Ferreira al frente del área de Cultura, un sector que han ayudado a potenciar, dijo, mucho de los premiados en esta cuarta gala, en muchos de los cuales aspiró a verse reflejado al finalizar su vida política.

Andrés Cárdenas, por su parte, reconoció que no cree que la elección de Granada sirva para que sea más conocida a nivel turístico, especialmente zonas como la Alhambra, saturadas por visitantes, pero sí brindó por la llegada de este reconocimiento si traía bajo el brazo una mayor apuesta por la cultura y una defensa de las condiciones del artista.

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